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Cuento para Salma...



La llave Mágica


Martín era un niño que ya se había hecho tan mayor, que aquel cumpleaños su padre le regaló un libro ¡sin dibujos! El pobre niño quedó un poco decepcionado, pero al notarlo su padre le dijo:

- Este no es un libro cualquiera hijo, es un libro mágico. Pero para descubrir su magia, tendrás que leerlo.
Eso estaba mejor, porque a Martín le gustaban todas las cosas mágicas, así que empezó a leer el libro, aunque no tenía muchas ganas. A la mañana siguiente, su padre le preguntó:
- ¿has encontrado ya la llave mágica?
¡Así que tenía una llave!. Martín corrió a hojear el libro buscándola, pero no había ni rastro. Volvió muy contrariado, pero su padre le advirtió:
- Así no la encontrarás. Tienes que leer el libro.
Pero Martín no tuvo mucha paciencia, y dejó de leer, pensando que su padre le había engañado para hacerle leer un poco más, como le había estado diciendo el profesor.


Poco después, su hermana Ángela, sólo un poco menor que él, le pidió el libro para tratar de leerlo ella. Tras varios días esforzándose por leerlo sin demasiado resultado, apareció en el salón gritando loca de contenta:

- ¡La he encontrado, he encontrado la llave del libro mágico! -y entonces no paró de hablar de los mundos y lugares que había visitado con aquella llave.
Aquello terminó por convencer a Martín para volver a leer el libro. Al principio era un rollo, ni un triste dibujo, pero poco a poco la historia se fue animando, empezó a interesarse por la vida de aquel príncipe aventurero, y cuando quiso darse cuenta, allí estaba. Era el propio libro el que tenía a sus ojos forma de llave, y era verdad que en cuanto lo abría, se sentía transportado a los valles y mares del libro, y vivía las aventuras de sus piratas, príncipes y hechiceros como si fuera él mismo. Y su cabeza y sus sueños se llanaban de aventuras a la primera oportunidad.
Pero lo más especial de aquella historia, fue que a partir de entonces, en cada nuevo libro veía una nueva llave a mil mundos y aventuras, y ya nunca dejó de viajar y viajar a través de las letras y las palabras.

Autor..  Pedro Pablo Sacristán  

14 Sonrisas...:

Elena

Qué suerte tiene Salma por tenerte a su lado y que le cuentes estos cuentos tan hermosos.
Seguro que de mayor te recordará con todo el cariño que tú pones a su lado.

Un beso Sonrisa.

Sonrisa...

Gracias guapa!!
La verdad es que es muy inquieta y no hay quien pare con ella cerca. Los cuentos se los guardo para cuando crezca un poquito pues ahora solo se relaja con las canciones o las nanas.

Un abrazo

lara

Esa llave me gusta...

Sonrisa...

Eso me alegra...

Saluditos

La sonrisa de Hiperión

Amiga, pero que manera más bonita de decir las cosas... Siempre un placer, pasar por tu casa...

Saludos y un abrazo.

Sonrisa...

Gracias amigo...
Un beso paisano.

ruma

Una niña muy bonita. .

He visto el vehículo en Japón.



Desde Japón.
Gracias.
ruma

Sonrisa...

Si que lo es gracias, es una niña muy cariñosa y dicharachera y un poquito tímida.
El ser abuela es algo muy grande que no tiene palabras.

Un abrazo ruma.

Mugget

Exquisito,

cada niño (y adulto)

tiene su propio mundo mágico

en la creatividad está la llave.

Soñadora

Sonrisa, leo desde mi blog el título de tu post y vengo cual niña entusiasmada a leer el cuento de hoy! Me gusta sentirme así, y me gusta descubrir esas llaves mágicas por doquier!
Besitos,

Otra vez a viajar al olvido...

nunca dejes esa sonrisa...

Sonrisa...

Mugget, Soñadora, Ignacio, gracias por vuestros comentarios.

Saluditos

Ana

La gente a quién no le gusta leer, no saben lo que se pierden porque siempre hay una llava mágica dentro de ellos
Un besazo

Sonrisa...

La lectura tiene una gran importancia en el proceso de desarrollo y maduración de los niños. Sobre todo la relación que existe entre lectura y rendimiento escolar.
Saluditos Ana...

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Jamas dejes de sonreirle a la vida, piensa que con una sonrisa se borran las tristezas y se alegra el corazon.

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