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Cuento para Salma...

El valor de las cosas no viene dado por lo que cuestan, así que es fundamental saber cuál es el valor real de las cosas...




Había una vez una extraña selva llena de monos bubuanos. Los bubuanos eran unos monos de largos brazos y piernas cortitas, que dedicaban todo el tiempo a adornar sus brazos de coloridas y brillantes pulseras. Cada cierto tiempo les visitaba el macaco Mambo, con su carro lleno de pulseras y cachivaches. En una de sus visitas, apareció con una enormes y brillantísimas pulseras, las más bonitas que había llevado nunca. Y también las más caras, porque nunca antes había pedido tanto por ellas.


Todos los bubuanos, menos Nico, corrieron por todas partes a conseguir plátanos suficientes para pagar su pulsera. Siendo tan caras, tenían que ser las mejores.

Pero Nico, que guardaba plátanos por si alguna vez en el futuro hicieran falta, y que a menudo dudaba de que todas aquellas pulseras sirvieran para algo, pensó que eran demasiado caras. Pero como no quería desaprovechar la visita de Mambo, rebuscó entre sus cachivaches algo interesante, hasta dar con una caja extraña llena de hierros torcidos. "No sirve para nada, Nico", le dijo el vendedor, "puedes quedártela por un par de plátanos".
Así, Mambo se fue habiendo vendido sus pulseras, dejando a los bubuanos encantados y sonrientes. Pero al poco tiempo comenzaron a carse cuenta de que aquellas pulseras, tan anchas y alargadas, no dejaban mover bien los brazos, y eran un verdadero problema para hacer lo más importante en la vida de un bubuano: coger plátanos. Trataron de quitárselas, pero no pudieron. Y entonces resultó que todos querían los plátanos de Nico, que eran los únicos en toda la selva que no estaban en los árboles. Así, de la noche a la mañana, Nico se convirtió en el bubuano más rico y respetado de la selva.
Pero no quedó ahí la cosa. Aquella caja de raros hierros torcidos que tan interesante le había parecido a Nico y tan poco le había costado, resultó ser una caja de herramientas, y cuando Nico descubrió sus muchas utilidades, no sólo pudo liberar a los demás bubuanos de aquellas estúpidas pulseras, sino que encontraron muchísimas formas de utilizarlas para conseguir cosas increíbles.
Y así fue como, gracias a la sensatez de Nico, los bubuanos comprendieron que el precio de las cosas nada tiene que ver con su valor real, y que dejarse llevar por las modas y demás mensajes de los vendedores es una forma segura de acabar teniendo problemas.


7 Sonrisas...:

Elena

Bonitos cuentos dedicas a Salma. Sin duda le resultarán de mucha utilidad en su futuro.

Un beso.

Sonrisa...

Hola Elena, tienes razón, me gustaría que fuera una persona con grandes valores en la vida.

Un abrazo.

Soñadora

Bonita enseñanza la de este cuento!
Besitos,

La sonrisa de Hiperión

Las cosas realmente buenas, son las que siempre va dentro de nosotros...

Saludos y un abrazo.

Mugget

Tal cual.

El consumismo ahoga, y no deja ver el valor real de las cosas, y el valor real de los seres humanos.

Besos.

Mariajoriso

Bonito cuento el valor de las cosas es lo que llevamos dentro cada uno de nosotros.
Buena semana .
Risoabrazos

Otra vez a viajar al olvido...

Que bella sonrisa y todo lo que exterioriza...

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Jamas dejes de sonreirle a la vida, piensa que con una sonrisa se borran las tristezas y se alegra el corazon.

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